Formatos de trabajo con SalTerra Bioagro
No todas las explotaciones necesitan lo mismo. Un invernadero de tomate con agua de pozo salina no se maneja igual que una finca de olivar de secano con problemas puntuales de sodio. Estos tres formatos cubren desde una consulta concreta hasta el acompañamiento durante varias campañas.
Partimos de tu analítica o tomamos muestras en campo si no la tienes actualizada. Interpretamos conductividad eléctrica, PSI y materia orgánica para decidir si el problema es salinidad, sodicidad o combinación de ambas. Entregamos un plan escrito con dosis de enmienda orgánica, tipo de consorcio microbiano tolerante a salinidad y pauta de riego de lavado adaptada a tu textura y agua disponible. Incluye una sesión de revisión con el técnico que lo ha redactado.
Solicitar este formatoPara parcelas donde ya hay un plan cerrado y se quiere ejecutar con control. Nos encargamos de la incorporación de compost maduro, la inoculación del consorcio microbiano y el registro de indicadores durante la campaña: infiltración, CE del extracto saturado, vigor del cultivo y respuesta al estrés salino en fases críticas. Entregamos informes de seguimiento cada dos meses y ajustamos dosis si los datos lo justifican. Trabajamos en la Vega del Segura, Campo de Cartagena y comarcas limítrofes.
Consultar disponibilidadPensado para explotaciones que afrontan una reconversión a medio plazo y necesitan una hoja de ruta de dos a cuatro campañas. Combinamos enmienda orgánica progresiva, rotaciones que reduzcan la acumulación de sales y bioestimulantes aplicados en los momentos de mayor demanda osmótica del cultivo. El formato incluye visitas trimestrales, revisión de analíticas y formación básica para el personal de campo. No es un paquete cerrado: se ajusta según lo que muestren los primeros ciclos.
Hablar con un técnicoSi todavía no sabes qué formato encaja, puedes empezar leyendo cómo interpretar un análisis de salinidad antes de aplicar bioinsumos o escribirnos directamente desde la página de contacto.
Estos comentarios vienen de parcelas reales del sureste peninsular, con suelos salinos o sódicos y riego de conductividad variable. No son promesas: son observaciones de campo tras aplicar enmienda orgánica, consorcios microbianos o bioestimulantes en fases concretas del ciclo. Cada caso tiene su propio punto de partida y su propio ritmo.
Llevábamos tres campañas con el mismo problema en una parcela de tomate bajo invernadero: la conductividad del extracto saturado no bajaba y el agua de riego venía con valores altos. Aplicamos compost maduro en otoño y un consorcio con bacterias halotolerantes en el trasplante. Lo que notamos primero no fue la CE, sino la infiltración: el agua dejó de encharcarse en las calles. Al segundo riego de lavado ya se veía un perfil más uniforme. Los valores tardaron más, pero la estructura respondió antes de lo que esperábamos.
Nos costó entender que el problema no era solo de salinidad, sino de sodio intercambiable. Nos ayudaron a leer el análisis completo y a decidir la dosis de yeso agrícola antes de meter materia orgánica. En cítricos el efecto se nota despacio, pero el primer año ya hubo menos defoliación en los bordes y las hojas nuevas salieron más limpias. Lo que más valoramos fue que no nos vendieron un producto milagro: nos dijeron qué esperar y qué no.
En olivar de secano no podemos permitirnos riegos de lavado. La estrategia fue otra: mantener cobertura vegetal entre líneas, aportar materia orgánica estable y usar bioestimulantes con osmolitos en los momentos de más calor. No hubo un cambio espectacular en un año, pero el árbol aguantó mejor el verano y la caída de fruto fue menor. Es un trabajo de fondo, no de una sola aplicación.
Trabajamos con ellos en dos parcelas de lechuga con agua de pozo salobre. Nos propusieron un calendario de aplicaciones ligado a las fases del cultivo, no un tratamiento único. Lo que agradecí fue la parte de seguimiento: nos pidieron registrar CE del agua, humedad del suelo y estado foliar cada quince días. Con esos datos ajustamos la segunda aplicación. Sin ese control, habríamos repetido la dosis por inercia.
Habíamos probado varios productos sin criterio claro. Aquí lo primero fue analizar el suelo y decidir si el problema era salinidad, sodicidad o las dos cosas. En nuestro caso era mixto. Combinamos enmienda orgánica, un consorcio tolerante y un bioestimulante en floración. La mejora más clara fue en el cuajado y en el tamaño comercial del fruto. No resolvió todo, pero dejamos de aplicar a ciegas.