Somos un equipo pequeño, con base en Murcia, que trabaja entre el laboratorio y la parcela. No vendemos recetas cerradas: cada plan de recuperación parte de una analítica, de una visita al suelo y de una conversación honesta sobre lo que se puede y lo que no se puede prometer en una campaña.
Edafóloga. Coordina los diagnósticos de salinidad y sodicidad en parcelas del Segura y del litoral mediterráneo. Antes de proponer cualquier enmienda orgánica o consorcio microbiano, revisa el perfil, la textura y la calidad del agua de riego. Ha acompañado más de cuarenta planes de lavado en cultivos leñosos y hortícolas.
Responsable de la selección y el seguimiento de microorganismos tolerantes a salinidad. Trabaja con cepas de rizosfera adaptadas a conductividades elevadas y evalúa su comportamiento junto a materia orgánica madura. Lleva el registro de los ensayos comparativos y de los controles de viabilidad en cada lote.
Un grupo reducido de técnicos que visita las explotaciones durante el ciclo. Toma muestras, ajusta dosis según la fase del cultivo y anota lo que realmente ocurre: infiltración, respuesta del cultivo, evolución de la conductividad. Esa información vuelve al laboratorio y condiciona las recomendaciones siguientes.
Cada bioinsumo que sale de nuestras instalaciones lleva un registro de origen, fecha de preparación y condiciones de conservación. No mezclamos partidas sin documentar y no enviamos producto a una parcela sin saber qué se aplicó antes. Es la parte menos vistosa del trabajo y la que sostiene la confianza a medio plazo.
El proyecto nace de una constatación incómoda: en buena parte del sureste peninsular se sigue tratando el suelo salino como un problema de agua, cuando muchas parcelas arrastran décadas de pérdida de estructura, materia orgánica agotada y una comunidad microbiana empobrecida. Trabajamos sobre esa capa que casi nadie mira.
Nos guía una idea sencilla y difícil de sostener en el día a día: recuperar un suelo es un proceso biológico lento, no una enmienda puntual. Preferimos decir a un agricultor que su parcela necesita tres campañas antes que venderle una solución que no podemos respaldar con datos de campo. Esa honestidad es parte del método, no un añadido comercial.
Ver cómo trabajamosColaboraciones y respaldo técnico
No firmamos convenios para llenar una página. Cada colaboración responde a un problema concreto de campo: analíticas que no sabemos interpretar solas, ensayos que necesitan seguimiento independiente o lotes de compost cuya madurez hay que verificar antes de incorporarlos.
Interpretación conjunta de conductividad eléctrica, PSI y relación de adsorción de sodio en muestras de la Vega Media y el Campo de Cartagena. Nos devuelven informes con lectura agronómica, no solo cifras.
Seguimiento de parcelas de tomate y alcachofa bajo riego con agua de conductividad elevada. Aportan registros de campaña y nos permiten contrastar el efecto de las enmiendas orgánicas en condiciones reales de manejo.
Colaboración en ensayos de microorganismos tolerantes a salinidad sobre suelos franco-arenosos. Revisan nuestros protocolos de muestreo y validan los indicadores biológicos que usamos para medir actividad microbiana.
Proveedor de compost maduro con analítica de metales pesados y salinidad del propio material. Sin ese control previo, incorporar materia orgánica a un suelo ya salino puede empeorar la situación en lugar de corregirla.
Ingenieros agrónomos que acompañan a los agricultores durante la transición. Nos avisan cuando un plan de lavado de sales no encaja con la dotación de agua disponible, y ajustamos la propuesta antes de aplicarla.